Es como volver a tomar un helado de la diminuta gelateria del paseo de yeserías. Atravieso en veinte minutos la ciudad, incluso desde aquí me lo permiten las vacaciones de los demás. Subo a una azotea un primer día de agosto, miro al frente, escucho palabras que descubrí ayer pero que de pronto suenan a otros días. Mientras su voz se va elevando emocionado a la llegada de la banda municipal, se pasean deseos del pasado al fondo de la terraza, y entonces supongo por un momento que es posible recuperar las ganas de escribir esto. Como saborear de nuevo una tarrina de menta y straciatella encerrada en el coche.lunes, 2 de agosto de 2010
Venís aquí cada domingo, ¿verdad?
Es como volver a tomar un helado de la diminuta gelateria del paseo de yeserías. Atravieso en veinte minutos la ciudad, incluso desde aquí me lo permiten las vacaciones de los demás. Subo a una azotea un primer día de agosto, miro al frente, escucho palabras que descubrí ayer pero que de pronto suenan a otros días. Mientras su voz se va elevando emocionado a la llegada de la banda municipal, se pasean deseos del pasado al fondo de la terraza, y entonces supongo por un momento que es posible recuperar las ganas de escribir esto. Como saborear de nuevo una tarrina de menta y straciatella encerrada en el coche.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)