Cada año se repite, pero de pronto en uno, sin apenas percibirlo, algunas personas nuevas, con las que nunca tendrías ningún contacto, se cuelan en tu vida y te ofrecen un hueco sin mostrar desconfianza. No estaría mal ser así de vez en cuando.
Luego te sientas en el metro, pones a todo volumen la música, y las cervezas aún en tu cabeza se mezclan con recuerdos de estrellas o limones reflejados en las puertas de los baños de la sala maravillas.
... y piensas, cómo me gustaría volver de nuevo a estar allí, viendo pasar a la gente.
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